Entry: Villarrica y Pascua-Lama amenazados por la negligencia Friday, May 20, 2005



Villarrica y Pascua-Lama amenazados por la negligencia

No basta con el enunciado de las oportunidades y las amenazas que enfrentamos, sino que hay que profundizar en las fortalezas y debilidades que tenemos como comunidad.

Por Manuel Gross Osses

Aunque el caso de los glaciares de Pascua-Lama nos cause un doloroso impacto, ya nada queda por hacer porque lo que no se hizo antes, tanto por la negligencia ciudadana como por el “secretismo” burocrático, definitivamente no se hizo, y ahora todas las autorizaciones y aprobaciones para la explotación minera ya están concedidas y la destrucción de los glaciares está en marcha.

 
Pero con nuestro lago Villarrica ¿Esperaremos a llegar al punto sin retorno de la extinción de la fauna y flora lacustre para empezar a lamentarnos por nuestra negligencia colectiva en adoptar las medidas correctoras de la depredación y la contaminación?
 
Para muestra basta un botón: Para la existencia de la fauna íctica (peces) se requiere que el lago tenga una cantidad de 10 miligramos de óxigeno por litro de agua, pero en algunas ocasiones se han hecho mediciones que indican contenidos tan bajos como de apenas 6 mg/litro, cifra peligrosamente cercana a la de 5 mg/litro que causaría la muerte de los peces.
 
Muchas otras mediciones pueden hacerse, y posiblemente se estén haciendo, pero no tienen ningún efecto práctico en contra de los contaminadores simplemente porque no existe una norma oficial. Al respecto, la Norma Secundaria de Calidad Ambiental para el lago Villarrica, propuesta por Víctor Durán, aún no es aprobada por la CONAMA a pesar de las evidencias del aumento creciente de la eutrificación del lago.
 
Pero esperanzadoramente, el Foro Ciudadano “El Futuro de Villarrica” realizado en Afunalhue el 30 de abril recién pasado fue rico en debates sobre este tema, destacándose entre las conclusiones, redactadas por Claudio González (Ing. químico experto en tratamiento de aguas) una lista de nueve acciones urgentes que deberían tomarse en los lagos Villarrica y Calafquén por autoridades locales y estatales.
 
Igualmente valiosas son las aportaciones de Alejandro Koffmann (Presidente del Club de Pesca y Caza de Licán Ray) respecto a la necesidad de realizar estudios de la carga íctica que pueden soportar los lagos para recuperar la pesca deportiva y potenciar el turismo, que necesitan urgente aprobación de financiamiento por parte del Consejo Regional.
 
Por su parte, Bernardo Bretón (Director de la sede Villarrica de la Universidad Arturo Prat) ha enfatizado la conveniencia de financiar un Plan de Manejo Integral de la cuenca del Lago Villarrica, tanto con fondos nacionales como extranjeros, para lo cual cuenta con una amplia experiencia en el manejo de otras cuencas además de disponibilidad para iniciar los estudios del caso incorporando a otros especialistas en esta tarea comunitaria.
 
Todo lo anterior demuestra que hay muchas personas con capacidad y motivación para enfrentar proactivamente las tareas de protección de nuestra riqueza lacustre, lo que permite alimentar una luz de optimismo respecto de nuestro futuro turístico, y por lo tanto económico, dejando atrás el oscuro período de treinta años en que los lagos y los ríos solamente fueron considerados como una cloaca y una fuente de materiales de construcción.
 
Sin embargo, es necesario tener en consideración los recientes desastres ecológicos de Pascua-Lama, del río Cruces, del humedal de Batuco y de los alerzales de la cordillera del Sarao, que se habrían producido debido a un trío de deficiencias circunstanciales: la incapacidad de las autoridades para evaluar el impacto ambiental de los proyectos, la inoperancia de los organismos fiscalizadores y la baja capacidad de información y movilización de las comunidades afectadas.
 
Las experiencias mencionadas hacen temer que los nuevos proyectos de descontaminación del lago Villarrica y del río Toltén, como el de la Planta de Aguas Servidas de Putúe, puedan tener con alta probabilidad fallas de diseño o de operación con lamentables consecuencias ambientales no sólo para los habitantes de los sectores de Putúe Bajo y Putúe Alto sino que para toda la ciudad de Villarrica.
 
Todavía queda mucho por hacer. No basta con el anterior enunciado de las oportunidades y las amenazas que enfrentamos, sino que hay que profundizar en las fortalezas y debilidades que tenemos como comunidad y, basados en los compromisos reales que se adquieran, generar los planes estratégicos que sustenten las acciones concretas para obtener un medio ambiente protegido.
 
Viernes 20 de mayo de 2005
 

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